
Tanto silencio del otro lado de la bóveda
—Dios debe dormir un sueño largo—
También en ese silencio hay temblor de huesos
versos que ninguna de las bocas, dijo
Es un milagro esta lluvia que no es triste
El llanto de Dios es sabio
—hondo en él
—hondo en las afueras
Siete veces, tu voz insiste en mí
siete lunas que nos miran
La levedad del barro del que somos hechos
ese calor ausente...
Eco insistente de tu voz como un susurro en mi memoria
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