junio 10, 2006

Latido

Aire
para sellar mis labios de oscuras palabras
Estoy dentro de la bóveda
donde todo se vuelve planeta
Universo constelado

Mira mis labios de sentencia
Flor erguida en el silencio de los siglos
Páramo incendiado


...


Es una pena
que mi corazón,
sólo conozca caminos de salida

Todos ellos,
sin retorno

mayo 24, 2006

Es adentro, no afuera



«Por la vía del asombro, lo sagrado vive»
Salvador Pániker


.


Voy detrás de ti

No importa si es luna o es sol
Si es tibio el vientre que atraviesas
Soy débil a estas luces látigo
Puedo sospechar el crujido de mis hilos al romperse
Mi piel adherida a mis huesos simétricos
tan libres, si de mares se trata

Adentro, alrededor
hasta donde sea capaz
hasta más lejos
hasta lo sordo
Allí donde no sea un cristal lo oculto debajo de los párpados
Donde mi mano tome lo vivo del mundo
y en las aguas, sean más extendidas las almas de todos

Sé cuál de los días me espera
Mi único temor
es no escuchar a los pájaros
Todo se vuelve mudo, aún en esta sombra iluminada


Desde mi desnudez ingrávida, sueño lo que ocurre en el aire

Todo es lúcido para mis ojos
porque tal vez

aquí adentro

la luz vive en su justa medida






Imagen realizada en el estado Aragua. Venezuela, 2006. «Es adentro, no afuera»

por Laura Morales Balza

abril 22, 2006

Fotografía




Me aferro a tu cuello, a tu olor de ángel dormido. Cierro mis ojos porque sólo los tuyos tienen el poder de mostrarme el mundo. Te miro mientras duermes, hago un inventario de las cosas que dejaré de tener: tu perfil; mi sombra de espera y compañía en el baño; tus manos pequeñas; tus brazos del tamaño del abrazo de siempre; tu voz; tus palabras inventadas y todo lo que asomas cuando despiertas.

Te abrazo aire, huesos, líquido, llama. Mi hogar no son estas paredes sino este abrazo. Aquí los pájaros se detienen y nos miran, en el temblor de descubrir que hemos robado el azul de su bóveda.

Coincido contigo dentro y fuera del lente. Eres todo lo que vive en ese cuarto oscuro. Eres quien descubre por qué es negra la savia para mis ojos. Por qué es negro el árbol, por qué negras las ramas. Esa caja oscura sólo me sirve para retenerte y para adorarte. Esa caja oscura te salva para mí, te salva para el momento en que tus alas abran libertades delante de mis ojos. No te retengo humano, te retengo imagen. La sal y la plata son la alquimia indispensable para construirte en mi memoria... sin confiar en lo que mi pensamiento traiga... sólo una imagen ( mil ) que te construya siempre en mis adentros.

Mi vientre te trajo para la contemplación. Libre eres, de volar.

Yo, sólo ojos para mirar tu sombra de ave deambular sombra sobre el suelo. Te retengo en la oscurana de mi caja. Click. Te amo en ella. Click. Convierto tus instantes en lugar frecuente para la visita. Click. Miro tus manos. Click. Ruego sea luna llena para que la luz entre y nos convierta. Click. Te espero en las aguas. Click. Un nuevo alumbramiento cuando apareces callado entre las aguas. Click. Te construyo silueta en la ventana. Click. El sol te espera. Click. Hijo. Click. Mío. Click...

abril 19, 2006

Plexo

De todas las tristezas
lo más vivo
destila debajo de la espina
donde tus ojos terminan su mirada
No es este jeroglífico de venas húmedas
lo que rodea mis huesos y mis cavidades
No es lo apresado en el nudo de las redes

Son tus ojos de mirada finita
y mi fe escurrida a cántaros

marzo 07, 2006

Del otro lado (primera parte)

Esta serie de fotografías es de las pocas cosas que he realizado a color, fuera de las imágenes inevitables de viaje algún tiempo atrás. Es una selección que muestra ese otro espacio que a pesar de ser cotidiano, a veces nos es ajeno por distancia o por obviedad. Porque a veces es más sencillo cerrar los ojos ante las cosas que nos tocan internamente, o porque van tan allá que no es posible alcanzarlas con los ojos, o con el corazón. Unas son tangibles para cualquier mirada hacia cualquier punto de mi país. Otras parecen un sueño profundo, del que no despertamos. Y, por supuesto, negamos.

Mi interés es que a pesar del drama que puedan dejarnos alguna de estas miradas, hay también lugar para la sonrisa y la inocencia; el poder, de retener esperanza en nuestras manos y la posibilidad de hacer las cosas un poco diferentes. Así sea desde nuestra compañía o pasos más gigantes que ojalá sean miles, por mucho tiempo.

Sonreír es un hacer que no se ha perdido en estos vaivenes increíbles, ilimitados, imaginarios. Es parte de eso que resta y que en origen, es casi imposible sea arrebatado. O por lo menos, ese es mi deseo.

Dedicado al padre Txúo.
Y a quienes le acompañan en la posibilidad de la sonrisa.

Laura Morales Balza









Del otro lado (segunda parte)





Del otro lado (tercera parte)







Fotografías: Laura Morales Balza

febrero 28, 2006

Espera

«Más allá del dolor y la alegría, la dignidad de ser»
Marguerite Yourcenar



.



Puedes tomarme ave
vertirme agua
dejarme leño
Puedes hacerme sombra
aunque a tientas encienda mil lámparas en tu nombre
Mil veces lo he pronunciado
aún niña debajo de las sábanas
Mujer, por encima de mis gestos
Callada, ruego devuelvas mis ojos
y en ellos la fe perdida
Mis manos no se separan
una oración nos une
como siempre
Como en las otras vidas

Tómalas todas
Quiero ésta
con la misma dignidad del pájaro que añoro
Digno en sus alas y en su canto
Digno en sí mismo

Libre en sí mismo




Estoy al pie de la piedra que de nuevo te hizo vivo

Inmóvil, espero que aparezcas

febrero 24, 2006

Silvia

—¿Cómo te llamas?
—Silvia
—Me llamo Simón

(...)


—Silvia, voy a volver. Espérame toda la vida








de « historias mínimas de un niño despierto »
dedicado a Simón

febrero 23, 2006

Despertará

Estar aquí, extranjera
con la fe quebrantada
con mis piernas hundidas en arena inmóvil
con los ojos poco sorprendidos
sin pájaros
Rodeada de piedras altísimas, sin cincel en las manos
Colmada de tus humores invisibles
incapaz de imaginarte habitada
porque tantos los espacios donde no están las almas en los cuerpos
porque el vértigo me irrita
porque a veces el cielo está escondido entre tus torres
y no es posible saberte ángel
o demonio

A veces mi esperanza escurre verdes
Piadosa, te recibo
a pesar de mis miedos
y mis brazos se aferran a tu montaña triste
y no soy más una mujer sino unas ramas
y en mis hojas sé que tienes frío
que has perdido la memoria de los siglos en tus párpados sellados
Sólo en tu montaña enciendo luces
que se parecen a las luces de mi antigua tierra
Susurro neblinas crepitantes en tus cuencas inundadas y solas
para ofrendarte restos de mis sueños agónicos
y hacerte despertar desnuda, ciudad
Dormida en tu dolor cansado

enero 10, 2006

Fantasma




Desde la parte alta de Carmen de Uria. Cerca de casa de Marlene...
mucho rato allí, contemplando, imaginando el ruido.

por Laura Morales Balza

Se vende





Las nubes no están, pero estaban.
No eran tan angulares como esa estructura entrando en el cuadro, pero estaban.

por Laura Morales Balza

Mar





Detrás de El Rey del Pescado Frito. Ese espacio que quién sabe cuándo podremos volver a ver del mismo modo de siempre. Ese día un señor pescaba, un señor que no permitió que lo fotografiara, y luego esos troncos, y yo sin saber si iban, o venían.

por Laura Morales Balza

¿Qué piensas?





Imagen realizada en el estado Vargas. Vista desde Carmen de Uria.
por Laura Morales Balza

enero 02, 2006

Vértigo

Nunca vi caer de un árbol tanta belleza

Entre mis manos —tibio aún
sólo queda lugar para el susurro
Bajito, para no espantar mi esperanza de latido

No puedo pedir cielos para ti
Resulta extraño verte entre mis manos
Yo, fuera del árbol
mostrándole a tus ojos cerrados los colores de la tierra

.

Volar
será siempre cosa tuya

Un pájaro se fue

Supe del frío porque noté que tus alas, de pronto
no se abrieron
Anoche no fue suficiente adivinarte en las constelaciones
Aquí la noche es honda, y este árbol, mañana
no tendrá las mismas hojas

Descubro algunas, de mis propias ramas

Quién sabe qué brisa insistente te traiga de vuelta
Quién sabe qué canciones

Pájaro no serás
Ya danzaste suficiente aire dentro y fuera de mis ojos

Brizna, quizá
mastranto... trino

Pájaro
no serás

De Chachopo a Apartaderos

Esta tierra es santa redención para los árboles dormidos

Esta noche, como el musgo
sólo existo para la contemplación
Para imaginar la sierra, por ti
habitada
Por ti, viva

Huellas cada vez más visibles
dentro y fuera del camino —real o imaginario

Dicen camino de los españoles
Digo camino del mundo

Por algo estos pájaros no han dejado tus ramas

No quiero existir en otro lugar
que no sea este ir y venir de riscos austeros
No quiero otro follaje que este follaje de siglos

Aquí
donde sólo el humo sabe decirme que es de día
cuento las piedras que fueron mi vientre

Del uno al diez, como tú
Del todo a la nada, como tú

Del siempre al nunca, como yo

Páramo

Para cruzarte
no necesito el aire que respiro
La clorofila que destilas, para dejarme el rastro

Tus ojos no miraron esta montaña, cada vez más alta

No miraron estas mujeres-ánima
sobre la piedra, erguidas
Ni mis manos aferrarse a una tierra que no volverá jamás

Esta montaña es infinita
Jardín y tumba al mismo tiempo
breve instante para los ojos, y para el corazón

No importa el tamaño de la piedra
porque en ella sangra una flor —última
Cáliz añorado en mi silencio de estatua

¿Dónde tu corteza?
Miro desde abajo, ejército altísimo de árboles con los brazos abiertos

¿Dónde tu corteza?

Siete



Tanto silencio del otro lado de la bóveda
—Dios debe dormir un sueño largo—
También en ese silencio hay temblor de huesos
versos que ninguna de las bocas, dijo


Es un milagro esta lluvia que no es triste


El llanto de Dios es sabio
—hondo en él
—hondo en las afueras

Siete veces, tu voz insiste en mí
siete lunas que nos miran

La levedad del barro del que somos hechos
ese calor ausente...

Eco insistente de tu voz como un susurro en mi memoria

Voz

Esta presunción de ruana
Presagio de caminos grises
helados hasta la piedra
Este pálpito incómodo
de montaña inacabada,
rompe mi silencio estatuario

Otra roca puede contenerme

Entre los dedos
escurro un miedo piadoso
Espanto de no saberme entre los árboles
que seguramente preguntarán
—qué de la piel
—qué de la corteza
—qué de las hojas

Tu voz parece el latido del mundo


Cuánto mar
—me pregunto

Cuánto mar