No está en la boca lo soñado.
... «El Infierno de Dios no necesita el esplendor del fuego» ... Jorge Luis Borges
noviembre 17, 2009
Decir
Tomar un trozo de papel y rayarlo requiere silencio ceremonial. No es posible escuchar al corazón si la boca hace ruidos pegajosos. La boca, con razones de peso, no sabe de mundos grávidos y etéreas intenciones.
Gestos
Esta mañana asaltaron a una señora en el tráfico de la autopista. Desde el carro, la vi pasar su bolso al motorizado armado que le tocó la ventana. Era el tercer carro después del nuestro.
Como el flujo de carros en esta ciudad parece enfermo, colapsa en arterias rotas, se detiene, avanza, su carro quedó al lado nuestro y la vi llorar nerviosa. Le hice señas de calma —si es posible invitar a la calma haciendo señas— y le decía desde la pecera de mi carro que se calmara, que ya había pasado. Ella se acomodó los lentes y se limpió las lágrimas y las manos le temblaron en la parte de arriba del volante cuando dejó de secar sus ojos. Me devolvió señas que no comprendí y seguí haciendo las mías en una conversación sorda a través de las ventanas.
Mi hijo dormía, así que afortunadamente no me acompaña en este intento de inventario:
¿Documentos de identidad?
¿Dinero?
¿Tarjetas bancarias?
¿Fotografías de nietos y seres queridos?
¿Labial claro?
¿Un estuche de lentes vacío?
¿Crema para las manos?
¿Dos servillletas?
¿Lapicero?
¿Dos facturas de tintorería?
¿Espejito?
¿Estampitas con oraciones y santos ilustrados?
¿Un papelito pequeño doblado en cuatro con las cosas que hacen falta en la nevera?
¿Un récipe médico?
¿Miedo?
¿Fe?
Caracas, 17 de noviembre de 2009
Horizonte
La ventana que rompió el paisaje en la pared, espera en el límite de su enmarcado territorio que el horizonte defina el rigor de las luces. Arrojo sombras y centellas, mi mano es un pájaro en el vidrio, a veces confundido con el tronco del árbol que se deja mirar para que yo crezca en sus ramas. No elijo atajos. Concentro mis ojos en la placidez de esa línea resignada.
octubre 19, 2009
La oración que ahora canto
De Ingeborg Bachmann
en mis manos, gracias a José Ramírez
No salgas de nuestra boca,
palabra que siembra el dragón.
Es cierto, el aire es sofocante,
agria y fermentada espumea la luz
y sobre la ciénaga cuelga negro el crespón de mosquitos.
A la cicuta le gusta ir de copas.
Yace extendida una piel de gato,
la serpiente bufa encima,
el escorpión llega bailando.
No llegues a nuestros oídos,
rumor de otras culpas,
muérete, palabra, en la ciénaga
de la que brota el estanque.
Palabra, sé para nosotros
de dulce paciencia
e impaciencia. ¡Esta siembra
ha de tener un final!
Quien imite el sonido del animal, no lo vencerá.
Quien descubra los secretos de su lecho, se privará de todo amor.
La palabra bastarda sirve al chiste para sacrificar un necio.
¿Quién te pide un juicio sobre este desconocido?
Y si lo emites, sin que se te pida, sigue de noche en noche
caminando con sus úlceras en los pies, ¡vete! y no vuelvas.
Palabra, sé nuestra,
de espíritu libre, clara y hermosa.
Ciertamente debe tener un final,
tomar precauciones.
(El cangrejo se retira,
el topo duerme demasiado,
el agua blanda disuelve
la cal que hiló las piedras.)
Ven, gracia de sonido y aliento,
fortalece esta boca,
cuando su debilidad
nos espante y suspenda.
Ven y no te niegues,
ahora que con tantos males peleamos.
Antes de que la sangre del dragón proteja al adversario,
caerá esta mano al fuego.
¡Palabra mía, sálvame!
Inventario
La no-ciudad
El no-gobierno
La no-legislación
El no-respeto
La vulnerabilidad
El asco
La no-democracia
La basura
El delincuente
El asesino
La realidad
Lo no real
La violencia
El lenguaje
La no-luz
La barbarie
La ignorancia
La consecuencia
El hastío
El odio
La rabia
El amor
La ira
El pecado
La lucidez
La locura
El miedo
La zozobra
La exposición
La propiedad
La experiencia
Lo vivido
El caos
La calle
El símbolo
La apariencia
La disociación
La palabra
La oración
La tortura
El olor
El código
El dinero
El poder
El silencio
La comodidad
El guiso
La ventaja
El vivo
El pendejo
Lo perfectible
Mi país es una mierda
octubre 16, 2009
La respuesta
Un señor mira la biblioteca, mira las cámaras y vigila a su hija de no más de 3 años acompañada de Simón. Mi hijo le muestra el lugar mientras la tiene tomada de la mano, la presenta y dice que es su amiga.
El señor me mira y pregunta:
—¿Usted es fotógrafo?
—Sí. Alcancé a decir cuando Simón interrumpió.
—Sí, ella es fotógrafo, y yo soy su centro de atención.
de «Historias mínimas de un niño despierto»
septiembre 27, 2009
Hasta el otro día
Robert Mugabe ya bebió la leche negra
La gallina, en nuestro nombre
le ofreció apoyo moral y espiritual
—en nuestro nombre—
en mi nombre, el tuyo
La gallina cacarea el himno roto
En Zimbabwe despierta el latido del temblor
Duermen los pollitos
Ya no somos tan incómodos para España
Ahora no somos tan altaneros para el Rey
Lucimos menos pintorescos y nuestra voz ya no parece tan estridente
( no nos mandarán a callar )
Ahora nos ven con otros ojos
Perdón... perdón...
.......con otros bolsillos
Bajo sus dos alas
La gallina de los huevos negros
cobija bajo sus alas al hombre oscuro
Protege el crimen
.........es el crimen
La gallina cobarde
hunde esperanzas vivas
en espejos negros de oro donde se mira «ser»
La gallina «siendo» mentira en el pozo negro
es su reflejo más querido
La gallina gusta de espejos opacos y oscuros
usa la sangre negra para alimentar a quien nos aniquila
No ofrenda el pan
lo zambulle
en aceite negro como la noche
La gallina cobarde alimenta la tripa del asesino
protegida en mentiras minerales y oleaginosas
Nos tiñe de negro
y negros, silenciamos hasta temblar
La gallina cacarea alrededor del pozo negro que sostiene su reflejo
se sabe dichosa de mentiras
Cacarea un himno roto e inventado —pero siempre roto—
Hasta la música es triste en el cacarear de la gallina torpe
La riqueza nos ahogó en aceites
Somos los ahogados del miedo, los mudos de la historia
septiembre 20, 2009
Súbito
Ella
.......como yo
desde sus bocanadas
Desde su asfixia solitaria
hizo bosquejos pasados y próximos
Deshilvanó la rutina
en largas madejas saladas y líquidas
Habló de su vientre
del tiempo, la intemperie, el círculo unitario
Uroboro certero en los glóbulos blancos y los hematocritos
Narró décadas
.......necesaria y breve para no arder en lo invisible
de pie, con fortaleza de tronco y ramas extendidas
me contó su vida —me contó la mía— sin avisarme
Inevitablemente desnuda
mi vida apareció de pronto en los vestigios de su tránsito
Mis pasos —los suyos—
y de pronto mi rostro en el espejo
a Mía
septiembre 18, 2009
el pasado es un inmenso pedregal
El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer, como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas.
El viaje del elefante
José Saramago
de «milectura»
la vida se ríe
La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos.
El viaje del elefante
José Saramago
de «milectura»
septiembre 17, 2009
la voz
Durante una conversación.
Confrontándome.
Mirándome a los ojos.
—Mamá... ¿qué tienes? conozco esa voz...
septiembre 15, 2009
agosto 27, 2009
nocturna
Llego a mis huesos
Al frágil silencio de la memoria que abandona la celda del pasado
En mi almohada todo queda en reposo
—hasta el dolor—
mis pecados cuelgan sin perdón animados por el ardor de la vigilia
Mi almohada llena de compasión
de sueños cargados de color y diálogo
Mi almohada matriarcal
Nido blando para los ojos abiertos
Galaxia donde es posible abandonarse sin arnés ni alfombras voladoras
Mi almohada esencial
colmada de pormenores imprescindibles
última estación de los despiertos antes del viaje hacia la noche
agosto 20, 2009
agosto 19, 2009
sudor
De niña me dejé caer de espalda
desde el borde alto y brillante del armario
Trepé animada por la altura
y el deseo de dejarle a mis ojos
la imagen de lo prohibido
De niña temí que el universo me asfixiara con su silencio gigante
Pensé en la muerte
con inminente presencia
Froté mis ojos
para quitarme el tiempo enumerado
y descontarlo de la brevedad
De niña miraba las estrellas que papá mostraba
Su distancia vaciaba mi estómago de cordura
y no eran suficientes mis ojos
ni la imaginación
para entregarme a ese viaje plural de la noche
De niña soñé monstruos terribles
que fueron sólo la sombra de un árbol en el patio de mi casa
.....les permití quedarse para siempre
.....en mi inventario de detalles minúsculos
Lo infinito fue sólo vértigo y sudores
De mujer
no adivino el tiempo de las nubes
ni el momento de la lluvia
Mirar hacia arriba responde a todas mis adivinanzas
si la luz me contesta con su faz de cielo
Sólo sé que no hay muro más alto que mi montaña
(mi vida tallada en alguna de sus piedras)
agosto 18, 2009
agosto 17, 2009
ave
El ojo del pájaro agita el temblor de su memoria
Llena de hojas
Y árboles
.....dulces y amargos
.....diurnos y nocturnos
pidió a las almas cambiar de sitio
El cielo esculpe los recuerdos en lugares inhóspitos para los ojos
—nunca
para el corazón—
agosto 16, 2009
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